Una amiga nos pide que le aclaremos si en 1810 nos independizamos; y si no fue así ¿qué bicentenario estamos festejando?
Buenos Aires, 25 de mayo de 2010
En 1810 –hace hoy 200 años- en toda América Hispana -o España Americana, como se le decía en documentos de la época- se dieron simultáneamente "asonadas", es decir revoluciones contra el gobierno que en ese momento estaba rigiendo España, que no era otro que el de Don José I Bonaparte, hermano de Napoleón, su invasor.
Ni España ni América querían un rey francés, representante además de la Revolución Francesa, una revolución para algunos subversiva, pues sin ninguna duda, vino a subvertir el orden establecido, es decir el orden monárquico absolutista.Pero la cosa no era tan sencilla: Este rey -José I- desde 1808, no logró hacer otra cosa más que poner a los españoles en guerra de independencia (es decir en guerra de independencia contra Francia que la tenía tomada).
Esto tuvo sus repercusiones en la España Americana, pero como dije la cosa no fue tan sencilla. Por aquí , -viendo el modelo de independencia que en 1776 se habían dado los norteamericanos- los criollos comenzaron a pensar en independizarse, no solo de Francia, sino también de España.
Dije que la cosa no era sencilla, y así es porque esta idea ya venía teniendo antecedentes aislados, de muy diferente tenor: levantamientos indígenas, levantamientos de campesinos, argumentaciones de sacerdotes y abogados que redactaban escritos sobre los abusos de España, logias masónicas que luchaban contra el poder de la Iglesia y se reunían secretamente para imponer los principios de la revolución francesa...etc., etc.
Ocurre que en aquel 1810 los españoles constituyeron Cortes para dictar una Constitución que organizara mejor las cosas y discutir entre todos qué se hacía con el "irritante francés" Don José I.
Pero una vez allí se encontraron con que los hispanoamericanos no solo se quejaban de los franceses sino también de los abusos de los españoles peninsulares
Como te imaginarás esto provocó roces y el apoyo a las sucesivas asonadas que fueron resonando unas entre otras desde 1809 hasta 1811 (recordemos que todo el lío lo inicia Napoleón cuando invade España en 1808)

Nosotros –el entonces Virreinato del Rio de la Plata- fuimos los terceros en orden, de esas asonadas.
Quitamos el gobierno virreinal y pusimos Juntas Constitutivas criollas, algunas de ellas reconociendo incluso a Fernando VII como rey.
Cuando los españoles lograron sacarse a Bonaparte de encima en 1813, iniciaron la recuperación de las plazas perdidas en América, ya que Fernando VII, cuando fue liberado por Napoleón, y ya elegido rey, no aceptó las Juntas Constitutivas, ni las españolas ni las americanas, por ser un absolutista convencido. Entonces se inició la "guerra de independencia hispanoamericana", cuando todavía en cada plaza del continente, ni siquiera habíamos logrado declarar la independencia formalmente.
Recordemos que Don José de San Martín llega en 1812 por aquí y eso fue muy importante ya que fue él, junto a Belgrano, Güemes y Brown, el brazo armado de la revolución y padre de la guerra de independencia, en las Provincias Unidas del Rio de la Plata.
Por otro lado, tenemos el orgullo de ser la UNICA plaza que los españoles no pudieron recuperar en América.

- 1808: Francia invade España. El rey se entrega, el pueblo español no.
Lucha y busca un gobierno propio, nacido del poder que –ante la cobardía del rey- vuelve al pueblo. Se crean así Juntas de Gobierno. - 1809: Comienzan las asonadas en América. Chuquisaca y la Paz en Bolivia
- 1810: Principales asonadas: en Venezuela, Argentina, Ecuador, México
- 1811: Más asonadas: Chile, Banda Oriental del Rio de la Plata –Uruguay-
- 1812: Llega San Martín a Bs. As.
- 1813: Se va José I de España, retorna Fernando VII
- 1815: Bolívar y San Martín inician la guerra por Independencia.
- 1816: Las Provincias Unidas de América del Sur, declaran su independencia de España.
- 1824: Bolivar, el Libertador, vence en Ayacucho. España pierde definitivamente las colonias suramericanas, tras 300 años de colonización.
Para más información hay aquí un blog sobre el tema. La historia nunca es sencilla de contar; si te interesa podés recorrer las páginas que te cuentan todo esto en detalle y en donde vas a encontrar fragmentos de documentos originales de la época:
¡Afectuosos saludos para vos!
Etiquetas: ¿Que Bicentenario festejamos?
Juana Manso fue una gran escritora, historiadora, educadora y probablemente la primera feminista argentina. Escribió el primer Compendio de Historia Argentina y fue autora de novelas históricas. Su padre José María Manso, participó de las Batallas por la Revolución de 1810. Fue maestra de maestras junto a Sarmiento.
Los textos son fruto de su investigación histórica.
ESCENA IV
(Escrito en 1864)
"En la muy noble y muy leal ciudad de la Santísima Trinidad, Puerto de Santa María de Buenos Aires, a 24 de Mayo de 1810: estando congregados a la hora señalada en su Sala Capitular los Señores del Exmo. Cabildo Gobernador, y colocados bajo de docel, con sitial por delante y en él la imagen del Crucifijo y los Santos Evangelios, comparecieron el Exmo. Sr. Presidente y Señores Vocales electos de la Junta Provisoria Gubernativa, D. Baltazar Hidalgo de Cisneros, D. Cornelio de Saavedra, Dr. D. Juan Nepomuceno de Sola, Dr. D. Juan José, Castelli y D. José Santos de Inchaurregui: ocuparon los respectivos lugares que se les tenían designados, siendo el del Exmo. Sr. Presidente en el cuerpo capitular, a la derecha del Señor Alcalde de primer voto; y este arengó al concurso, que se componía de algunos Señores Ministros de la Real Audiencia, Contadores Mayores, Reverendo Obispo, Ministros de Real Hacienda, Dignidades y Prebendados, Prelados de las religiones, Jefes Comandantes de los cuerpos y empleados; haciéndoles entender el fin de aquella concurrencia, y me ordenó a mí el actuario leyese la acta de elección de la Junta, lo que así verifiqué. Después de esto, los Señores Presidente y Vocales por su orden, hincados de rodillas y poniendo la mano derecha sobre los Santos Evangelios, juraron desempeñar legalmente sus respectivos cargos, conservar íntegros estos dominios al Señor Don Fernando VII y sus legítimos sucesores, y guardar puntualmente las leyes del reino.
Don Miguel de Azcuénaga, Pbro. Doctor Manuel Alberti, Don Domingo Matheu y Don Juan de Larrea, y los Señores Secretarios, Doctor Juan José Paso y Doctor Mariano Moreno, quienes ocuparon los lugares que les estaban preparados, colocándose en los demás los Prelados, Jefes y Comandantes y personas de distinción que concurrieron... Seguidamente (el Presidente), hincado de rodillas y poniendo la mano derecha sobre los Santos Evangelios, prestó juramento de desempeñar lealmente el cargo, conservar íntegra esta parte de América a nuestro Augusto Soberano, el Señor Don Fernando Séptimo y sus legítimos sucesores y guardar las leyes del Reino..."
La Junta Provisoria queda instalada:
"En la muy noble y muy leal Ciudad de la Santísima Trinidad, Puerto de Santa María de Buenos Aires, a veinticinco de mayo de mil ochocientos diez, sin haberse separado de la Sala Capitular los Señores del Excelentísimo Cabildo, se colocaron a la hora señalada bajo el dosel, con sitial por delante, y en él la imagen del Crucifijo, y los Santo Evangelios; comparecieron los señores Presidente y vocales electos de la nueva Junta provisoria gubernativa (sigue la nómina de los miembros), quienes ocuparon los respectivos lugares que les estaban preparados... y habiéndose leído por mí, el actuario, el acta de elección, el Señor Presidente electo... seguidamente hincado de rodillas, y poniendo la mano derecha sobre los Santos Evangelios, prestó juramento de desempeñar legalmente el cargo, conservar íntegra esta parte de América a nuestro Augusto Soberano el señor don Fernando Séptimo, y sus legítimos sucesores, y guardar puntualmente las Leyes del Reino.
La Junta envió a las autoridades del interior una Circular el día 27 de mayo para informarles acerca de la situación en Buenos Aires y pedirles que enviaran representantes que se irían incorporando a la Junta a medida que llegaran a la capital.
19 y 20 de diciembre de 2001:
Cuando el Pueblo supo de qué se trata...
Ilustración Lero Rosales
lerorosales.blogspot.com
En memoria del “argentinazo”
Árboles de fuego, para Navidad
Ollas que destellan, en la noche azul
Abollada estrella, vieja Cruz del Sur
Los lobos ahora se excitan,
Aunque el plan sale de prisa
El plan va saliendo bien
Dientes de cordero, cruzan la ciudad
Gritan su deseo de justicia y libertad
Despertar de un sueño turco y sin nariz
Carnaval del hambre, se fue la perdiz
Piquetes y horcas, muerte en el corral
El poder es ciego, no puede escuchar
Me duele la risa, me duele cantar
Basta de cornisas, basta de saltar
Y ahora quien se viene y ahora quien se va
Dientes de cordero, ¡muerdan sin soltar!
Sangre en la vereda, en el palacio gris
Sangre en la escalera, en la tuya bajo tu nariz
Miles de pueblitos - villas, crecen en el interior
Feudos medievales donde, te llaman "señor"
La escuela no abre, cierra el hospital
Sentís el latido ¡lobo!, de la yugular.
Estribillo:
basta de cornisas, basta de saltar.
Y ahora quien se viene, y ahora quien se va
dientes de cordero, ¡muerdan sin soltar!...
Coro:
Luz de nacimiento
sea tu dolor
que la noche es larga y
¡como quema el sol!
Memoria del saqueo, del realizador argentino Fernando Solanas
(1 de 12 videos que invitamos a ver): Capítulo I: "El pueblo ¡no se va!" Dientes de cordero, muerdan sin soltar
Gracias)
Etiquetas: Cabildo abierto del 22, Los cabildos
"Cisneros se levantó lleno de fuego..."
A diferencia de otras regiones de la América hispana, la deposición del Virrey, en el Río de la Plata, durante la invasión napoleónica a España, no fue seguida de su prisión y/o muerte.
El episodio está muy bien narrado por uno de los protagonistas el militar y político Martín Rodríguez:
Esa tarde no se permitió salir a ningún soldado después de la lista. Todos quedaron encerrados en sus cuarteles y completamente municionados, ignorando todos los motivos de esa novedad, como lo ignoraba también el pueblo.
Empezábamos pues, a tratar sobre los primeros pasos que debían darse, y se resolvió mandar una comisión a intimar a Cisneros la cesación del mando.
Resultó el nombramiento en el doctor Castelli y yo, y para asegurarnos mejor, pedimos que el comandante de granaderos de infantería Terrada fuese con nosotros; pues su batallón estaba acuartelado en el fuerte, y bajo los balcones españoles temíamos que, al momento de la intimación, se asomase Cisneros a un balcón, llamase a los granaderos y nos hiciese amarrar.
El comandante Terrada fue con nosotros, se puso a la cabeza de sus granaderos y nosotros subimos. Entramos a la sala de recibo y encontramos allí a Cisneros jugando a los naipes con el brigadier Quintana, el fiscal Caspe y un tal Goicoelea, edecán suyo. Nos dirigimos a la mesa. Tomó la palabra Castelli y dijo: “Excelentísimo señor tenemos el sentimiento de venir en comisión por el pueblo y el ejército, que están en armas, a intimar a V. E. la cesación en el mando del virreinato.”
A la vez se levantaron todos, al oír tal afirmación Cisneros se levantó lleno de fuego hacia Castelli, diciendo que qué atrevimiento era aquél. “Que como se atropellaba la persona del rey, que él representaba, que era el mas grande atentado que allí se podía cometer contra la autoridad”. Castelli le contestó”que no se acalorase que la cosa no tenía remedio”. Entonces tomé yo la palabra y le dije: “Señor cinco minutos es el plazo que se nos ha dado para volver con al contestación; vea V. E. lo que hace”. Entonces Caspe lo llamó a su despacho, estuvieron un momento juntos, salieron y Cisneros, mas templado, nos dijo: “Señores cuanto siento los grandes males que van a venir sobre este pueblo de resultas de este paso. Bien pues, puesto que el pueblo no me quiere, y el ejército me abandona, hagan ustedes lo que quieran”. Entonces nos despedimos y al dar la vuelta nos dice: “y bien señores, ¿qué es lo que ustedes piensan respecto de mi persona y familia?”. Castelli le contestó: “Señor, la persona de V. E. y su familia están entre americanos, y esto debe tranquilizarlo”. Salimos de allí y nos dirigimos a la casa de la reunión, diciendo “Señores, la cosa es hecha: Cisneros ha cedido de plano y dice que hagamos lo que queramos”. Nos empezamos a abrazar, a dar vivas, a tirar los sombreros por el aire.
En el acto salieron Berutti, Peña y Donado, con varios criados y canastas, a recolectar todos los dulces y licores que hubiese en las confiterías. Se puso una gran mesa en casa de Rodriguez Peña, que duro tres días cubriéndose de continuo para que entrara todo el mundo que quisiese a refrescarse.
Esa misma noche fuimos a casa del señor Leyva, que era el primero de los abogados y asesor de casi todos los virreyes( incluso Cisneros), Saavedra, Castelli, el doctor Paso, Balcarce y yo, y le hicimos presente el paso que acabábamos de dar. Él nos preguntó donde estaba Cisneros. Le dijimos que en el fuerte. “Supongo –replicó- que estará preso allí." Y diciéndole que no nos dijo que hacíamos muy mal, que el primer paso que habíamos de dar era asegurar la persona del virrey.

Martín Rodriguez, Memoria autobiográfica
Etiquetas: El virrey Cisneros, La aurora de la patria, Las asonadas de 1810











